Una de las tradiciones estivales más arraigadas es la de comprar Lotería de Navidad en el lugar de destino vacacional. Al cambiar de ciudad, se suele aprovechar para hacer acopio de décimos, por si acaso toca. Cuando llega el momento del sorteo, se pueden poner los boletos sobre un mapa marcando la ruta que se ha hecho.
También es normal que se encarguen décimos a gente que va a determinados lugares o, incluso, que los turistas extranjeros decidan comprar por si les toca a ellos. Aunque ahora se puede comprar lotería por Internet, la tradición de comprar el boleto en el lugar de vacaciones "por si toca" no se pierde.















